9 de noviembre. Mercurio y Lilith sextil a Plutón.

 

Si habéis leído mis astrohistorias ultimamente, seguro que me habréis oído hablar, casi con miedo, de los informes de auditoría de Plutón; y es que justo cuando piensas que vas viento en popa con tu planificación de obra, suele aparecer señalando algún error estructural grave, y bastante suerte tendrás entonces si no te toca deshacer dos plantas enteras, reforzar con un cimiento extra, y casi desde el principio, volver a empezar. ¿A qué solo de contarlo da cierto… “respeto”? Pues creedme, si los informes no los hace Plutón, sino su ayudante Lilith, es todavía peor.

Si, la misma Lilith de la que habla todo el mundo, porque además de ser auditora es influencer, y activista, y… bueno, esa misma. Lilith. Mucha gente habla de ella porque la ha visto en las revistas discutiendo con su ex (un tal Adán) pero como directiva, no tiene nada que ver: es una auditora tremendamente rigurosa y aún más dura que Plutón, porque no tiene límite alguno en su ambito de inspección. Y cuando digo que no tiene límites, digo exactamente eso, que NO tiene límites.

¿Pensaste que ese pequeño fallo en la ventana es tan antiguo que ya nadie lo verificaría? ¿Suponías que aquella discusión con Venus, porque el color de las paredes te parecía horrible, con el tiempo se olvidaria? ¿Que olvidarías “ese molesto ruidito” en la verja trasera que de tanto oirlo ya casi parece que no te molesta?

Pues olvídate, porque el día que aparezca en la reunión de seguimiento, sacará uno por uno, todos los fallos no resueltos, por antiguos o aparentemente pequeños que parezcan. Y es que Lilith no es como Plutón, que hace visitas muy seguidas y hace enmiendas una a una; Lilith no trabaja así: ella se toma su tiempo, indaga, investiga… y toma notas.
Las correcciones del jefe Plutón que caen en saco roto, las averías que no arreglaste porque tener que discutir a veces da mucha pereza, las mejoras que sugeriste pero nadie tuvo en cuenta y aunque decepcionada, optaste por no insistir…

Todo eso y alguna cosa más que ya ni siquiera recuerdas, saldrá en el informe de Lilith; escucharás en retahila tu propia lista de reclamos, incomodidades, disgustos o sinsabores acumulados, y como broche final, su frío reproche:

Esto se repite continuamente y por mucho que lo has señalado, nadie lo arregla. ¿En serio no le das importancia? ¿No te das cuenta de que es TU obra? ¿Vas a dejar que te avasallen así? Porque si tú no lo resuelves, lo vamos a arreglar entre Plutón y yo (y si creen que te pones intratable por las malas, que se preparen, que no saben quién soy yo).

 

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