23 de Septiembre. Quirón en Aries

 

Estoy escribiendo esto en domingo, aunque no es día de astrocuentos, porque ha sido un fin de semana especial. Mercurio, Venus, Saturno y yo hemos asistido a un taller formativo de fin de semana, con el director de Recursos Humanos, el Coach “Quiron” y la asistente “Luna”.
Interesante ha sido, eso desde luego; aunque no tengo muy claro si el efecto ha sido el esperado; porque ya se sabe lo que pasa con esto de los “coach”, que cuando te pillan con la energía contaminada, no siempre se sale de estos eventos en modo “Hare Krishna” o cantando de entusiasmo como la soprano de un Orfeón.

Yo misma en general no suelo salir de los sitios flotando (eso es más bien cosa de Sagitario, Leo, los diseñadores del departamento de Neptuno o los publicistas como Piscis) pero sí tiendo, en general, a ver el mundo en modo positivo y armonioso, así que suelo salir de estas reuniones pensando que el mundo para nada es perfecto pero sí “bastante” maravilloso. Hoy ha sido diferente; claro que Quirón está cualificado, y antes de ser Coach ha ejercido de psicólogo, pero ¿será que sabe cómo apretarme las clavijas por dentro? O eso, o ha sido la actividad grupal, pero me ha tocado la fibra, haciéndome saltar como un resorte. El caso es que nos ha hecho sentarnos frente a un espejo, mientras contaba una historia rara sobre Jung, y la importancia de integrar nuestra sombra; y es que yo las sombras me la suelo tragar sin masticar, y en general no las digiero (o como diría Jung, no las “integro”).

– Pero date permiso, querida… por mucho que te hayan contado esa pamplina de que las chicas buenas van al cielo, y que tienes que ir por la vida como si todo fuera perfecto, los seres humanos estupendos, y te “encantaras” a ti misma… eso no se sostiene, es puro postureo; verbaliza lo que te molesta, acéptate aunque sea políticamente incorrecto, y así, la integras.

– ¿Quieres que sea sincera? ¿De verdad? ¿Y luego no me vendrá nadie con que joder qué dura soy y cómo me pongo, y que calladita estoy más mona, y con lo dulce que normalmente soy, qué cruel me pongo cuando me tocan los…puntos suspensivos?

– Si, eso. Justamente eso. Aceptate como eres, liberate, fluye…

– Ah, OK. Pues mira, Luna: me pareces una falsa de mucho cuidado. Por mucho que te cambies de look cada tres dias, y que te llenes de pote blanco, y te haga fotos todo el mundo. Sobre todo cuando vas de sobrada (así tan oronda, como si hubieras inventado la rueda) me caes MUY GORDA. Y no sé porqué narices me lo paso mejor cuando hay reuniones de proyecto y tú no estás. Que no te aguantooooo, guapa. ¿Era eso lo que decías de “integrar” la sombra? Pues sí, debe ser eso: porque estoy tremendamente cansada, pero después de decirlo y de escribir esto, me siento mucho, mucho mejor.

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